-En
los últimos años se incorpora
el término TRASTORNOS DEL ESPECTRO
AUTISTA (TEA), a partir de la aportación
de L. Wing y J. Gould, con el que parece
adecuado sintonizar. Además de los
aspectos ya aceptados en la denominación
TGD, el término TEA resalta la noción
dimensional de un “continuo” (no una
categoría), en el que se altera cualitativamente
un conjunto de capacidades en la interacción
social, la comunicación y la imaginación.
Esta semejanza no es incompatible con la
diversidad del colectivo: diversos trastornos;
diversa afectación de los síntomas
clave, desde los casos más acentuados
a aquellos rasgos fenotípicos rozando
la normalidad; desde aquellos casos asociados
a discapacidad intelectual marcada, a otros
con alto grado de inteligencia; desde unos
vinculados a trastornos genéticos
o neurológicos, a otros en los que
aún no somos capaces de identificar
las anomalías biológicas subyacentes.
-Disponemos
hoy de dos sistemas de clasificación
diagnóstica: uno el establecido por
la Asociación Psiquiátrica
Norteamericana, el Manual Diagnóstico
y Estadístico de Trastornos Mentales
(DSM), que se encuentra en su cuarta versión
revisada y que constituye el sistema más
utilizado para la investigación internacional
de calidad; y otro, el desarrollado por
la Organización Mundial de la Salud,
la Clasificación Internacional de
Enfermedades (CIE), en su décima
versión, que se utiliza de manera
oficial para codificar las enfermedades
en muchos países.
Instituto de Salud
Carlos III de Madrid.
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